Desenmascarado el laberinto azul

Los conceptos vertidos por Jaime Iturri, en una reciente columna de opinión, por antojadizos e interesados, obligan a una aclaración a sus incorrectas consideraciones.

La mayor contradicción de Iturri es creer que la política es una cuestión de competencia deportiva. Para los Demócratas la política no está en definir quién puede jugar en “grandes ligas”, no es un acto lúdico, sino que tiene que ver con el respeto radical a los derechos humanos, la construcción del mejor camino para el progreso y la justicia.

En la historia política del país, son contadas las experiencias de partidos políticos que en cuatro años, desde su fundación, crecieron a escala nacional con estructuras concretas y una tesis política clara. En este momento histórico, el país busca la unidad para salvar la democracia de la voracidad populista porque costó sudor y sangre al pueblo boliviano; hecho que el autor pretende obviar por sus preferencias políticas e incluso intereses económicos personales.

A diferencia de las prácticas verticales secantes del MAS, a las que Iturri está acostumbrado, el Movimiento Demócrata Social cuenta con una tesis política en base a la cual buscamos coincidencias programáticas con otras organizaciones políticas. El autor, en su afán de defender lo indefendible y dividir al pueblo cruceño, también manifiesta que “los votos de los migrantes serán una cuestión complicada”. No alcanza a comprender que, como manifestamos en nuestra tesis política, “Bolivia somos todos los bolivianos que compartimos una identidad nacional común, que nos une como una nación”. Parece que, para el autor, siguiendo la línea populista del Gobierno no hay principios, solo correlación de fuerzas.

El autor trata de estigmatizarnos porque no puede concebir en su abecedario dictatorial que, como militantes del sistema democrático, creemos y esperamos que cada caso se trate y procese en la justicia como debe ser, bajo el principio de presunción de inocencia hasta que se demuestre lo contrario, derecho a la defensa y juicio justo de cada ciudadano boliviano. No cabe en nuestro horizonte ético que un partido político instrumente la justicia (con persecuciones, abusos de poder, encarcelamientos sin pruebas, etc.) para perpetuarse en el poder ignorando la voluntad del pueblo.

En el estrecho horizonte del autor no cabe aceptar que el MDS es el partido de la Bolivia del siglo XXI, con una propuesta clara de país: un modelo de desarrollo social y sostenible, la buena gobernanza para combatir la corrupción, la federalización del modelo autonómico, la garantía de políticas públicas orientadas al ejercicio efectivo de los derechos de las mujeres y a los jóvenes la oportunidad y la responsabilidad del presente y del futuro del país, que son algunos de nuestros 11 postulados, que construimos a partir de una mirada histórica y que día a día hacemos prevalecer porque, a diferencia del partido al que es funcional el autor, tenemos la autoridad moral de decirles que sí somos coherentes.

La percepción de la población es dinámica, los resultados de las encuestas varían y el resultado de nuestra estructura nacional pronto se verá en cancha. Ganaremos y eso significa que personajes como Jaime Iturri perderán sus privilegios.

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